Es ésta una ciudad encantada, no dada a ningún viajero descubrirla (…)
sólo al fin del mundo, la ciudad se hará visible
Tradición oral de Chiloé
Las primeras exploraciones del vasto territorio americano constituyeron un estímulo a la fértil imaginación de los conquistadores españoles, que convirtieron a las nuevas tierras descubiertas en un inagotable depósito de utopías. El oro, la gloria y la fe se aunaron con el ansia de aventuras, estimulada por las maravillas que esperaron encontrar en el Nuevo Mundo. De esta manera, la búsqueda del "paraíso terrenal", el "Dorado", la "fuente de la eterna juventud" y otros lugares fabulosos se transformó en un poderoso motor para explorar las regiones más remotas del continente.


